Estas por llegar.
Cielo arriba las esperanzas me sonríen, las nubes se despejan y la inmensidad amenaza con tragarme. Suelo abajo el tráfico se mueve, las farolas alumbran la desidia y la gente disimula su somnolencia con un poco de café.
Y aquí en el medio, la impaciencia me carcome las entrañas y las sonrisas me disfrazan como una estúpida.
Estas por llegar.
El mundo sigue allá fuera, me miro al espejo y no puedo creer lo que veo, se refleja otra más que una vez juro nunca caer en las garras de la ilusión, he cambiado tanto que ya me es difícil reconocerme, pero en los ojos de ese ser tan extraño del espejo, veo una chispa que con mucha imaginación años atrás podría haber creído que algún día me pertenecería. El reloj juega a avanzar.
Mi casa te espera preparada, al igual que yo, me costo tanto acostumbrarme a la idea de ti, a que alguien aparte de mi misma podría tener el poder de influir en mi vida, de llevarme a tomar decisiones que no habría tomado de otra forma, han sido extremadamente duros estos últimos meses, había estado acostumbrada toda mi vida a ser sólo yo, pero ahora somos dos los que estamos aquí y ha sido muy difícil acostumbrarse a eso, alguien tan esencialmente egoísta como yo obligada a compartir hasta el aire que respiro, pero no puedo decir que no estoy feliz, son pocas las cosas que pueden hacer que desee realmente superarme, son pocas las personas que pueden hacerme alguien mejor, ya que nunca he permitido que sean muchos los que puedan llegar adentro de mi corazón, pero tú lo lograste, empezaste sutil, poquito a poco, tan lentamente que no alcancé a darme cuenta hasta que ya fue muy tarde, ya te habías agarrado de mi alma. El reloj sigue jugando a avanzar.
Se que en el fondo sabes que ahora yo vivo por ti, que me he truncado las alas con tal de poder hacerte feliz, si pudieras a penas vislumbrar todo lo que he cambiado no te lo creerías, para ser honesta, ni yo misma lo hago. ¿Como puede alguien pasar de ser un completo extraño a uno de los pilares cada vez más fundamentales de mi vida, en tan corto tiempo?.
Estas por llegar. Y eso es lo único que se me ocurre pensar en momentos como estos para darme valor, y no tener que suicidarme mentalmente con preguntas que no quiero preguntar, con respuestas que solo quiero sentir, porque solo esa es la forma de que alguien como yo las pueda aceptar.
Mi madre me dice que todas las mujeres te esperamos de alguna forma u otra durante toda nuestra vida; solo que algunas como ella, lo tienen claro desde siempre y otras como yo, tenemos que esperar hasta que nos ocurre y se nos estrella en la cara como si chocáramos contra un muro invisible o que no quisimos ver hasta que nos paso por encima. A medida que pasan los días me voy inclinando a darle la razón, porque a pesar de que estoy llena de pánico de no saber que hacer, de echarlo todo a perder, no aguanto las ganas de poder verte y de tenerte entre mis brazos.
Estas por llegar.
Y sin embargo tanto te demoras, pareces burlarte de mis ansias, de mis aprensiones, me dejas aquí parada en esta realidad a la que le quitaste todo el sentido. Para ti fue muy fácil, llegaste un día de enero y te instalaste en mi cabeza como una sombra, dejándome con la sensación de que contigo nada podría ser igual y con el pensamiento firme de que eso no iba a suceder, porque en ese minuto me encantaba mi vida tal y como era, sin tus complicaciones que ibas a hacer mías. Pero venciste a mi pensamiento y a mi feminismo mal entendido, porque no hay nada más femenino que tenerte a ti y poder decir que me perteneces a cualquiera lo bastante loco para arriesgarse a escuchar horas de divagaciones de enamorada primeriza, de lo doloroso que es últimamente, de lo difícil que va a hacer después, de lo perfecto que pareces ser, de todas esas emociones que se desbordan por mis poros, saliendo de ese lugar secreto que no sabía que existía dentro mío y que de un día para otro descubrí que se llenaba completamente, escurriéndose entre ensoñaciones dulces y un brillo en mis ojos, ese mismo brillo que todavía no reconozco en el reflejo de la ventana. El segundero marca minutos y el minutero, horas. Las vueltas de mi reloj se han detenido para un suspiro, parece que han descubierto la eternidad. Al igual que yo.
Se que estas por llegar.
Algo me lo dice, aunque nunca he sido buena para adivinar nada.
Y es que mi barriga ya me pesa y tus pataditas me están cansando, no son tan maravillosas ahora que ha pasado tanto tiempo desde la primera vez, mi cuerpo esta cansado de llevar a dos, de comer por dos y mis ojos ya quieren ver de que color son los tuyos, quiero más que nada escuchar tu risa y verte jugar, como los otros niños que veo en la plaza. Quiero que mi reloj deje de jugar a dar vueltas y que llegues, porque ya presiento con mi instinto que se esta volviendo infalible de que estás por hacerlo, ya me has hecho esperar lo suficiente para saber que no solo eres bien recibido por aquí, sino que te has convertido en una parte de mi sin la cual ya no puedo estar.
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[Estrenando nuevo blog]
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